Mostrando entradas con la etiqueta Poemas rescatados de las llamas;. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poemas rescatados de las llamas;. Mostrar todas las entradas

miércoles, 14 de junio de 2017

Sierra Madre


¿Qué nos queda?
Un estómago hambriento.
Un estómago hambriento y un alma
hambrienta.
¿y qué más?
Unas cuantas fotografías y rostros,
y espejos también
muchos espejos
donde hay llamas y noches
y folios.
¿y qué más?
El camino y la arena,
el polvo cubriéndonos el chaleco
y los pantalones y las cejas y la cara
y los pies llenos de ampollas.
¿y qué más?
Aquel viejo de Sierra Madre
que h visto la sangre en los ojos del hombre
enloquecido
y que avisa y sostiene la mirada
y sabe
y aun así confía
y eso es lo que realmente importa.
¿y qué más?
Un cielo lleno de estrellas.
Un paraíso sin explorar.

miércoles, 12 de abril de 2017

Madrugadas apostados en un balcón que apesta a vino


La clarida está en un poema
que desconozco o he olvidado.
La claridad está escondida
en una máquina de escribir
perfectamente oxidable.
Hombres ingobernables bailan
destrozando el tiempo.
Hombres sedientos caminan sobre el asfalto
crepitando como si fueran bolas de fuego
y la ciudad estuviera a punto de arder.
Lozano y los chicos caminan
por una ciudad inmóvil.
Calles gélidas como cubitos de hielo
van derritiéndose a nuestro paso.
Hay fuego y nadie sabe qué ocurre en Groenlandia.
Laura y los chicos brindan bajo este invierno
y no hay quien les cale los huesos.
Beben y fuman y charlan
y no existe un día posterior, no hay sol,
solo noche envuelta en llamas
sobre las calles gélidas
mientras los ingobernables
brindan con gin tonic y bailan y son felices.
Los Kundalini han iniciado el seísmo
y brillan todas nuestras estrellas
y no hay farolas suficientes para ocultarlas.
Beben, comen y fornican
en la ciudad de provincias y aún no ha llegado
el momento de pararles los pies
y suena un piano que nos recuerda
que la claridad se esconde en un poema
que desconocemos o hemos olvidado,
que la claridad se esconde
en una noche perfectamente oxidable.

lunes, 20 de marzo de 2017

Presentación de Poemas rescatados de las llamas


Ya está aquí la presentación, Estáis todos invitados, seguro que pasaremos una buena noche y lo celebramos como se merece.

También podéis adquirir ya vuestro ejemplar a través de la página web de Piedra Papel Libros: aq.

miércoles, 8 de marzo de 2017

Se acerca

La editorial Piedra Papel Libros ya ha enviado a impreta Poemas rescatados de las llamas. En breve estará a la venta.

Más info: aquí.

domingo, 28 de septiembre de 2014

Resistir



 "Y la sensación indefinida en la piel
del fuego que te ha ardido
y que ya no encuentras"
Rakel Rodríguez

Resistir. Resistir a un país. Resistir las ansias de mirarte, de mirarme. Resistir los días haciendo cosas cotidianas, sin leer, sin mirar una estrella. Resistir las ansias de violencia, de oficinas bancarias en llamas e instituciones asediadas por una turba enfurecida. Resistir la noche, la palabra, la raíz del infierno.

"Oui je sais que
la réalite a des dents
pour mordre"
Jean-Pierre Siméon 

domingo, 26 de enero de 2014

4 enero 2014

 
Évreux, coche, Versalles, jardines y más jardines. Piensas en monarcas huyendo de una masa enfurecida. Coche, París, Gare de Lyon. Despedidas. Adiós pequeños. Adiós Paloma. Adiós Carlos. Maletas, ciudadanos asiáticos y ciudadanos rusos dando vueltas de una terminal a otra, ciudadanos franceses a la espera de volver a sus casas a tiempo con sus regalos de Noël bajo el sobaco. Los ojos sobre La senda del perdedor, entre línea y línea algún que otro vistazo a las pantallas. Ahora el ciudadano asiático o ruso eres tú y das vueltas de una terminal a otra. Son las siete de la tarde y los gabachos cenan en sus asientos mientras intentas vislumbrar algo en la oscuridad a través de la ventanilla y vuelves a Bukowski, a la dureza, al adolescente que bebe bajo la montaña, vuelves a las palizas y a la cabeza alta para encarar al mundo, y de nuevo la ventanilla e intentar descifrar si realmente nos movemos, si aquel aparato que te aloja realmente atraviesa conversaciones y lugares de la campagne française. Una señora anuncia tu destino, y pisas el andén con tu mochila sobre los hombros, de nuevo Marseille, Saint Charles. El suelo mugriento y el paso firme. De nuevo Boulevard National y rue Auphan. De nuevo Helal, y coche, y rue Espérandieu. Merci, Helal. Bonne soirée, Helal.

No sabes bien que hacer en estos días. Nuevas llaves, nuevo lugar donde comer, donde leer, donde limpiar, donde tener sed y escribir. Un nuevo balcón donde poder asomarte para ver el mundo, donde poder ver un gato, ropa tendida, un tipo fumando, antenas y ventanas. No quieres dormir, no hasta saber que harás para seguir adelante. No escribes, no lees y hay una lata de cerveza caliente que te tumba en el sofá durante algunos minutos. Recuerdas los olivos, los sábados, las terrazas con café y pacharán dispuestas a discurrir por la garganta. Recuerdas la noches y las risas, y te miras y te dices eso no. Marseille, no olivos, ni pacharán, Marseille. Hablar y soñar con calles y libros, con lo que vendrá después.



lunes, 29 de abril de 2013

No tienen tiempo.


No tienen tiempo para preguntarse.
No lo necesitan.

Nadie aún les ha dicho
la última palabra.

viernes, 26 de abril de 2013

martes, 23 de abril de 2013

Olivetti lettera 32.


Golpeas, hay un niño arrastrándose por el suelo.
Golpeas, todos los nombre infames que caen sobre nuestras cabezas.
Golpeas, todos los días conviviendo con el crimen.
Golpeas, el hambre y el sueño.
Golpeas Olivetti, y saltan los folios
en el infierno de tu rodillo.

Golpeas la cicatriz y el viento
golpeas sin nada mejor que hacer
que contarlo todo.

Golpeas, el olvido.